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El Camino de Santiago riojano. Su paisaje y encuentros

Tus alamedas músicas, tus aguas de sonata,
tus rodales romeros, tus huellas de reata,
el cáñamo apretado de mi humilde alpargata
quisiera recorrerlas en total caminata.

“Decir de La Rioja”
GERARDO DIEGO

1. INTRODUCCIÓN

Para el peregrino, distraerse no tiene sentido, “uno” va a lo que va, que diría “uno”. Pero ¿qué pasa si en un tramo, puede ser el riojano, el peregrino se siente amable con el tiempo, se da un respiro, y se plantea: “vamos a ver”? Pues eso, en ese momento está perdido. El Camino de Santiago en este tramo va de “línea medianera” y te acerca, tanto a las Sierra Ibérica como a la de Cantabria y los Montes Obarenes, un lujo. Y el peregrino, caminante, visitante, o simplemente alguien situado en esta línea con la sana intención de mirar, va a percibir un paisaje completo, cargado de historia y jalonado de hitos y construcciones de interés cultural y natural.

Este camino sube, baja, se mueve entre bosques, montes, cultivos, arroyos, ríos, pueblos, industrias; se enseña y oculta, y en todas las posiciones tiene algo que ofrecer a la vista, al oído, al olfato, al gusto, y a la piel. Cada época, pero también cada momento, tiene su luz, sus sonidos y sus ruidos, sus olores, sus sensaciones de frio y de calor, su humedad, su sabor... En él tenemos la posibilidad de aprehender el paisaje, por partes, y en algunas posiciones del Camino de Santiago, todo a la vez.

Pero no podemos escribir de todo, no sabemos, nos vamos a centrar principalmente en lo visual: queremos transmitir con estas líneas la calidad y la cantidad de matices que lo visual ofrece desde el Camino de Santiago hacia fuera…..!!Seremos capaces!!.

El tramo riojano del denominado Camino Francés, atraviesa las comarcas de Rioja Alta y Rioja Media, surcando un paisaje definido por el relieve suavemente ondulado (el rango altitudinal apenas varía entre los 400 y los 750 m de altitud), ocupado predominantemente por el mosaico de parcelas de viñas y cereales (Figura 1). Las Singularidades Paisajísticas, tanto culturales como naturales, se suceden, y es posible disfrutar de enclaves de gran riqueza paisajística que contribuyen a realzar el valor del Camino y que permiten apreciar el patrimonio cultural y paisajístico de estas dos comarcas.

Cuando se andan los caminos de La Rioja se hallan paisajes de la más justa proporción, bien distribuidas las aguas en ríos y arroyos, variados los cultivos de viña, cereales, olivos, frutas y hortalizas, con mucho almendro por algunas parte, ganados medianos y caballos y mulos en buen número, aunque pocos burros, bueyes y cerdos…  (Sánchez Mazas, 1951)

Figura 1. Vista del entorno del Camino de Santiago cerca de Navarrete. El itinerario recorre un paisaje de relieve alomado, mosaico de viñedo y cereal y cerramientos visuales definidos por los sistemas montañosos meridionales y septentrionales. Al fondo se distingue la cima nevada del pico San Lorenzo, cumbre emblemática de La Rioja.

FOTO: los autores

 

Hay tantos caminos como caminantes que lo recorren, y tantos paisajes en el camino como ojos que lo observan. La variedad en el paisaje se muestra como resultado de las distintas tipologías presentes en el territorio, resultado de la acción de las fuerzas naturales y con el hombre como el más potente modificador. También depende de la personalidad, experiencia y vivencias del que lo mira y lo interpreta, que podrá concluir que lo que percibe es trivial o extraordinario. El viajero que, procedente de las tierras navarras, transita por el tramo riojano del Camino de Santiago atraviesa hasta 16 Unidades de Paisaje, que despliegan un abanico de paisajes, cada uno distinto y perteneciente a un espacio visual (Figura 2).

Desde la primera Unidad de Paisaje en la que se adentra, definida por el espacio periurbano de la ciudad de Logroño atravesado por la gran cortina verde de los sotos del río Ebro, hasta abandonar La Rioja tras recorrer el espacio agrícola de secano que circunda el núcleo de Grañón, el visitante conoce no poca variedad de unidades visuales. Algunas Unidades definidas por una gran planicie cultivada, vegas en las que sobresalen los perfiles de los pueblos y la línea verde y fresca de la vegetación de ribera (el río Oja y Santo Domingo de La Calzada, en la Unidad del mismo nombre; o el Najerilla, que recorre la Unidad que toma su designación del núcleo de Nájera). Otras Unidades presentan una variabilidad de relieve más acentuada, lo cual determina una mayor variedad de coberturas. Son Unidades en las que aparecen manchas de arbolado dispersas entre la matriz agrícola. Es el caso, por ejemplo, de la Unidad en la que se ubica la Dehesa de Navarrete, o la Unidad que alberga el Pantano de La Grajera y parte del encinar-coscojar de Fuenmayor.

Los paisajes por los que se despliega el Camino de Santiago presentan un carácter cultural acentuado, presente tanto en los usos como en las construcciones. Cada una de las singularidades paisajísticas presentes, estén estas caracterizadas por lo natural o cultural, puntuales, lineales o superficiales, son propias de un espacio visual definido y concreto, al que aportan un carácter distintivo y en cuyo paisaje se integran y establecen una relación.

Our human landscape is our unwitting autobiography, reflecting our tastes, our values, our aspirations, and even our fears, in tangible, visible form. We rarely think of landscape that way, and so the cultural record we have "written" in the landscape is liable to be more truthful than most autobiographies because we are less self-conscious about how we describe ourselves. The man-made landscape provides strong evidence of the kind of people we are, and were, and are in process of becoming (Lewis, 1979).

Figura 2. Las Unidades de Paisaje de La Rioja delimitan el territorio en áreas que presentan un paisaje propio y diferenciado frente a las Unidades contiguas, y que presentan la característica de ser visualmente autocontenidas. Así, dichas Unidades son zonas en las que un espectador es capaz de ver la mayor parte de esa porción del territorio y no el de otras zonas circundantes. Las Unidades presentan por tanto un comportamiento visual homogéneo frente a su utilización, o una misma respuesta ante la modificación de alguno de los atributos que integran el paisaje, del tipo de cambio de uso, agresiones medioambientales, etc. Todas las Unidades de Paisaje riojanas se encuentran caracterizadas en cuanto a su calidad y fragilidad visual, a partir de la consideración de las características de los elementos biofísicos que las componen y sus condiciones de visibilidad (para más información, consultar Aramburu Maqua, M.P., Escribano Bombín, R., López Hernández, R., Sánchez Ramos, P., 2004).

2. PAISAJE CULTURAL DE LA RIOJA: El CAMINO DE SANTIAGO Y LOS VIÑEDOS RIOJANOS 

En todo el itinerario se mantiene un elemento omnipresente: el viñedo. El Camino, en su tramo Francés, y el paisaje de viñedo son ambos una realidad compleja, integrada por componentes naturales y culturales, tangibles e intangibles, cuya combinación configura el carácter que lo identifica como tal. El viñedo constituye un cultivo completamente representativo de esta parte de La Rioja, un recurso productivo pero también paisajístico y etnográfico, resultado de siglos de modificación del espacio natural y adaptación de técnicas, costumbres y modos de hacer tradicionales a los condicionantes climáticos, fisiográficos y edáficos. Actualmente, la cultura riojana está completamente inundada por el viñedo y el vino.

El Camino de Santiago atraviesa Unidades de Paisaje cuyo componente esencial es el viñedo, y otras en las que existen retazos que se combinan con los cultivos de cereal. Las Unidades del paisaje cultural del viñedo asaltan pronto al caminante, los entornos de Navarrete, Nájera, Ventosa y Azofra (por citar los núcleos que interceptan el trayecto), muestran un paisaje conformado por las líneas de cultivo y los colores cambiantes de las vides (Figura 3). El paisaje vitivinícola dará paso después a la vega cerealista, en Unidades definidas por grandes extensiones de cultivo con sus colores ocres y amarillo intenso en el estío (Figura 4).

 

 

Es el espacio lleno de las manifestaciones humanas, el que distingue a los habitantes de esa tierra, de los de otro paisaje (Elías Pastor, 2008).

 

 

 

Figura 3. Viñedos del entorno de Ventosa (RA28). El perfil del pueblo está dominado por la torre de la Iglesia de San Saturnino.

FOTO: Gobierno de La Rioja

El paisaje de viñedo ha experimentado una transformación como consecuencia del cambio de sistemas de cultivo y técnicas de producción. Ya son pocas las parcelas en las que se mantiene la cepa en vaso, formada por el tronco y tres brazos. La forma emparrada, con un sistema de postes y de hilos metálicos, más cómoda para las técnicas de producción actuales, está ocupando los terrenos de viñedo. Este proceso se inició a partir del ataque de la filoxera, causa de arranque de muchas cepas y posterior plantación de viñedos, muchos de ellos en espaldera. (Elías Pastor, 2008). Igualmente, las exigencias de producción está llevando a la creación de nuevas parcelas en los terrenos residuales, acarreando muchas veces grandes desmontes en las laderas, con el consiguiente cambio del paisaje, asumido por el tiempo, las modas y la percepción.

 Figura 4. Unidades de Paisaje caracterizadas por los cultivos de viña o cereal por las que transita el Camino de Santiago en La Rioja.
 

3. PAISAJES SINGULARES Y SINGULARIDADES PAISAJÍSTICAS. COMPONENTE CULTURAL

Las raíces históricas del Camino se remontan al siglo IX. Esta rica historia ha cubierto de abundantísimas capas de cultura al Camino y su paisaje, un legado que ha jalonado el itinerario de hitos y signos. No sólo eso, también los elementos intangibles forman parte de la cultura que se puede percibir desde el Camino.

Este importante Itinerario Cultural Europeo (declarado como tal por el Consejo de Europa en 1987) entra en La Rioja cerca de Logroño y en su trazado hacia Santiago de Compostela se encuentra con localidades emblemáticas como Navarrete, Nájera, Santo Domingo de la Calzada o Grañón (Figura 5). Así mismo, numerosos construcciones religiosas de gran significación histórica, artística y funcional forman parte de la identidad del Camino (Figura 6).


 

 

 

 

 

Figura 5. Singularidad Paisajística Cultural: Navarrete (RM10). Las casas del casco urbano van ascendiendo de forma escalonada e irregular por la ladera del cerro, presidiendo el terreno que se encuentra a sus pies. En este perfil urbano tan peculiar, destaca la silueta de la iglesia y del cerro culminado por una arboleda.

FOTO: los autores.

El carácter inmaterial del camino, que contrasta con la monumentalidad de los lugares que recorre, lo hemos asimilado en alguna ocasión a la humilde hebra de hilo que une las cuentas de un rico collar. Aparentemente, el valor procede de las joyas que lo componen, pero si no existiera el hilo, no se trataría de un collar sino de un montón informe de objetos, o en nuestro caso de construcciones y paisajes dispersos (Menéndez de Luarca, 2010). 

La Ruta Jacobea constituye un peculiar ejemplo de paisaje cultural, caracterizado por una extensión continental que ha cruzado gran parte de la península Ibérica y se ha ramificado por Europa a lo largo de más de 1000 años. Así, ha permitido el intercambio y conexión entre pueblos, siendo testigo y artífice en muchos casos de la variabilidad espacial y temporal de paisajes.

 

 

 

Figura 6. El Cementerio de Navarrete (RM35) se encuentra situado a 500 m del núcleo urbano del mismo nombre, enmarcado por tres cerros que se extienden de sur a norte. Destacan fundamentalmente la puerta y los dos ventanales que decoran su fachada, joya del románico riojano, que en otros tiempos pertenecieron al hospital de la Orden de San Juan de Acre. Los hospitales, creados para atender y dar cobijo al peregrino del Camino de Santiago, solían estar asociados a algún monasterio. Los capiteles de la puerta están decorados con esculturas, cuyos simbolismos jacobeos eran valorados en tiempos del románico y servían para animar y aleccionar a los sufridos peregrinos de la época.

FOTO: los autores

Dado el extraordinario flujo de caminantes que canalizó hacia Santiago, no es de extrañar que surgieran elementos que actuaran como hitos en el Camino, se tendieran puentes para que el peregrino pudiera salvar las corrientes de los ríos (Figura 7), aparecieran iglesias y ermitas, o que se revitalizaran y crearan nuevas poblaciones (Soria y Puig, 1993). Todos estos elementos, sea su motivación espiritual o puramente práctica, permanecen en el paisaje, le aportan singularidad y refleja las aspiraciones y necesidades de aquellos que lo transitaron y que vivieron y viven en él. La estructura actual del paisaje responde a la interrelación de estos factores con la sociedad humana, su historia y tecnología.


Figura 7. Puente sobre el río Oja (RA47), a la entrada de Santo Domingo de La Calzada. "El santo caminero", dedicó su trabajo a la construcción de caminos, puentes y edificios para los peregrinos. Desde el puente se pueden contemplar las riberas del río Oja y la entrada del núcleo urbano. El significado paisajístico del puente, obra del siglo XIX sobre el original en ruina, se desprende de su tamaño.

FOTO: los autores

 

 

 

 

 

 

 

En el espacio visual del Camino de Santiago cabe destacar, por su frecuencia, las singularidades de origen cultural que ofrecen un lenguaje visual único y definen la identidad de este espacio. Es por esta razón que el espacio visual del Camino de Santiago ha de ser tratado como un valor patrimonial (Figura 8). Supone un ámbito en el que se prioriza la dimensión perceptual del que lo recorre, y la interpretación de lo que recibe es tan distinta, como distintas son las procedencias de los que tienen el privilegio de recorrer este tramo del itinerario.

Para subrayar aquellos paisajes de calidad riojanos, se llevó a cabo en el año 2007 un Catálogo de Paisajes Singulares y Sobresalientes de La Rioja, que en 2009 se completó con la serie de fichas descriptivas agrupadas por comarcas (Aramburu Maqua, M.P., Escribano Bombín, R., González Sanz, A., López-Palop de Piquer, P., Pastor Piñuela, M., 2007 y Aramburu Maqua, M.P., Escribano Bombín, R., López Rodríguez, A., Pastor Piñuela, M, Rastrollo Gonzalo, A., 2009). En este estudio se puso de relieve la riqueza del territorio riojano en paisajes extraordinarios, de gran belleza (Paisajes Singulares) y de otros también de gran calidad que destacan entre sus iguales (Paisajes Sobresalientes) (Figura 9).

Los Paisajes Singulares y Sobresalientes se acompañan en dicho Catálogo de las denominadas Singularidades Paisajísticas, caracterizadas en cuatro tipologías según el elemento que aporta la singularidad: fisiográficas, culturales, por prácticas tradicionales, botánica y por presencia de agua (Figura 10, 11, 13 y 14). Las denominadas Singularidades Culturales responden al muy notable y singular contenido monumental del paisaje de La Rioja, contenido amplio, vario, fino y bien incorporado a la fisonomía de la tierra (Figura 12).

Figura 8. Relación de los Paisajes Singulares y Singularidades Paisajísticas, dentro de la cuenca visual del Camino de Santiago en La Rioja y cercanas. [RM: Rioja Media; RA: Rioja Alta; SRM: Sierra Rioja Media. El número que aparece en el código es relativo a la totalidad de Paisajes Singulares y Sobresalientes y Singularidades Paisajísticas seleccionadas y descritas en las correspondientes comarcas riojanas].

 Figura 9. Tipología y concepto de Paisajes Singulares y Sobresalientes y Singularidades Paisajísticas y Culturales aplicadas en La Rioja.

Figura 10. Ejemplo de ficha de Singularidad Cultural de La Rioja confeccionada para el Catálogo de Paisajes Singulares y Sobresalientes de La Rioja. La Singularidad de la construcción se interpreta en razón de su valor, y su papel y grado de significación en el paisaje al que pertenecen [RA: Rioja Alta].

Figura 11. El Pantano de La Grajera (RM11), Singularidad Paisajística por Presencia de Agua. La singularidad de este espacio radica fundamentalmente en la masa de agua, que no se ve frecuentemente en esta parte del Camino y que ofrece un lugar atractivo y con cierto frescor para el descanso del peregrino. Más tarde, el caminante se encontrará con la ribera de dos grandes ríos riojanos: el Najerilla y el Oja. Ambos constituyen una singularidad en el paisaje.

FOTO: los autores.

Por Logroño pasa un río enorme, llamado Ebro, de saludables aguas y abundantes peces (Codex Calistinus, siglo XII)

 

Figura 12. Hitos en el paisaje del camino: el Rollo de Azofra (RA57). Esta Singularidad Cultural, del siglo XVI, anunciaba al visitante el señorío y jurisdicción de la villa y señalaba además el límite entre los términos de Azofra y Alesanco. Se erige sobre el plano, que lo hace muy presente en el paisaje. Se sitúa a los pies del llamado Alto de La Picota, que atestigua su antiguo destino como lugar de escarnio y pública vergüenza, para el que allí ataban, al que se destinaban algunas de estas construcciones. Dichos puntos se buscaban entre los lugares más concurridos y visibles.

FOTO: los autores.

 

 

Figura 13. Dehesa de Navarrete (RM9), Singularidad Paisajística Botánica. En La Rioja, el nombre de “dehesa” alude a las masas forestales abiertas con pastos, cercanas a los núcleos urbanos, y acotados con dominio particular para su aprovechamiento comunal. El valor singular de la Dehesa de Navarrete se debe a que es un enclave boscoso rodeado de una gran extensión de terrenos agrícolas dedicados al viñedo, que se ha mantenido en el tiempo debido a su uso tradicional. Situada sobre un cerro, es visible desde todo su entorno.

FOTO: los autores.

 

Figura 14. Singularidad Paisajística por prácticas tradicionales: Cultivos circulares de Bañares (RA18). Su singularidad radica en la disposición radial que presentan las parcelas, aunque es difícil de observar dicha característica desde el exterior, salvo desde la elevación que se presenta cerca de Hervías.

FOTO: los autores.

 

 

 

 

 

 

 

 

En la percepción visual de los caminantes que recorren el Camino se han de distinguir 3 ámbitos con distintas características, cada uno de ellos relacionados con la forma de percibir el paisaje en función de la distancia. Estos ámbitos se consideraron en el análisis del espacio visual de los Paisajes y Singularidades (Figura 15), entre ellos los relacionados con el Camino, llevado a cabo en el citado trabajo de Diseño y Redacción de las Fichas de los Paisajes Singulares y Sobresalientes de la Comunidad de La Rioja (Aramburu Maqua, M.P., Escribano Bombín, R., López Rodríguez, A., Pastor Piñuela, M, Rastrollo Gonzalo, A., 2009). Así, el entorno próximo corresponde a una distancia de 500 m, el entorno medio con 1.500 m y el lejano con 3.000 m. Los resultados, presentados tal cual, tienen “en campo” un matiz aproximado.

Figura 15. Patrones de grado de visibilidad general de Paisajes Singulares y Sobresalientes, y Singularidades Paisajísticas. La codificación en colores (rojo, amarillo y verde) corresponde a los ámbitos de percepción en función de la distancia (500, 1.500 y 3.000 m)

Desde el Camino, más allá de los 3000 m de distancia, sólo se aprecia la forma imponente de los perfiles de montañas que “abrigan” a La Rioja ribereña y que constituyen los planos de fondo característicos que acompañan la ruta Jacobea. Allá por donde el caminante mire, siempre tropezará con los cerramientos visuales que imponen estas elevaciones de las que sólo la silueta puede adivinarse (Figura 16).

 

 

 

 

Figura 16. Las Peñas de Clavijo (RM14), Singularidad Paisajística Fisiográfica. Hacia el sur, en el entorno de Logroño, se aprecia la silueta de las Peñas de Clavijo, que se elevan casi 500 m sobre la terraza baja del Ebro. Se trata de un enclave de geología singular (conglomerados, areniscas rojizas y arcillas) en el que se sitúa el promontorio del risco de Clavijo, sobre el que se asienta su castillo. Simbólicamente se halla ligado al Camino, pues la leyenda relata que fue en este paraje donde Santiago se hizo presente para ayudar a los leoneses en la batalla contra los invasores (Sáenz Ridruejo, 2009).

FOTO: los autores.

El cierre por el norte del valle del Ebro por el que discurre la traza del Camino lo constituyen los montes Obarenes (Figura 17). Las alturas de este cerco septentrional apenas sobrepasa los 1.200 m de altitud en el vértice de la sierra de Toloño, que da paso hacia el este al frente de elevaciones que se llamó sierra de Cantabria. El cierre por el sur es el más alejado y más imponente. La parte de la sierra de la Demanda que específicamente pertenece a La Rioja, entre los ríos Oja y Najerilla, es la sierra de San Lorenzo, con alturas que superan los 2.700 m de altitud sobre el nivel del mar.


 

Figura 17. Desde la Singularidad Paisajística Setos Tradicionales en espina de pescado de San Torcuato (RA19) se percibe en el plano de fondo las elevaciones de los Montes Obarenes. Los puertos y portillos en esta sierra abren espléndidos miradores que muestran de una vez toda la depresión riojana. En la ortofoto se puede apreciar la singular disposición de las alineaciones de encinas entre los cultivos de secano.


FOTO: Gobierno de La Rioja

 

OTRAS SENSACIONES QUE OTORGA EL PAISAJE

Por lo general el Camino se recorre en dirección a poniente y esto que tiene sus ventajas, a ciertas horas del día, también tiene sus inconvenientes a otras. Pero en cualquier caso los paisajes del norte y el sur, que son muy sugerentes, están a salvo de los deslumbramientos.

La luz es un factor fundamental en la percepción del paisaje. Este tema ha sido tratado por muchos poetas que han dado su visón particular al respecto (el poema "ocaso en el parque" de Rafael Morales, 1962). Así como a pintores (Enrique Blanco Lac en su cuadro "paisaje riojano", 1970). Para el caminante, también es una condición cuando la luz se muestra más tenue, más suave, mas aterciopelada en los amaneceres y atardeceres. Entonces roza el terreno y destacan las formas y los volúmenes. El paisaje del Camino se presenta más comunicativo y la presencia de los pueblos se hace entonces más evidente, incluso para las construcciones modestas de piedra tostada. Se perciben más cosas que invitan al peregrino a desviarse y llegar a,......paisajes a cuyo encuentro hay que partir: a Sorzano, el pueblo que mantiene la tradición de "la procesión de las cien doncellas"; a visitar la ermita de santa maría de Arcos en Tricio; o a perderse por los bosques que rodean los monasterios de Suso y Yuso.

Este Camino de caminos, enlaza con más caminos que permiten a los peregrinos conectar con otros lugares accesibles caminando, y que se apuntan para la siguiente visita o para comentar.

Existen otras singularidades cercanas, aunque no visibles, lugares especiales a los que el peregrino puede conducirse, por ejemplo la vía pecuaria de la "Vereda de los Peregrinos", cuyo trazado se apoya en el antiguo sistema de calzadas romanas.

En la Rioja se catalogó como Singularidad equivalente a la Ruta Jacobea la calzada Romana que asciende por el valle del Iregua hacia Sierra Cebollera. Ambas vías enlazan en la ciudad de Logroño.

 

 

“la naturaleza brinda el marco adecuado para rumiar en paz y soledad los problemas que a uno le aquejan. Descubrir que cabe ir a pie a cualquier parte; subir un monte y, en vez de volver atrás por el mismo camino de ida,…, descender por la otra ladera y adentrarse en una nueva comarca,…..Caminar atravesando campos durante días no sólo permite una inmersión nueva en la naturaleza, y un encuentro consigo mismo, tanto en el plano psíquico como físico, sino también un encuentro con los lugareños y una nueva percepción de todo lo que en el territorio se ha construido”  (Soria y Puig, 1993).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 18. Trazado de la Calzada Romana, otro camino que corresponde con una Singularidad Paisajística Cultural.

 

Pero hay otros valores en el paisaje del Camino de Santiago riojano que "no se ven tan claro": el ecológico. Asociado a todo lo que se percibe esta lo que lo hace posible, los aspectos históricos, culturales y ecológicos que permiten un funcionamiento casi perfecto. "El paisaje es un recurso natural y cultural que existe en el territorio y se agota como cualquier otro recurso y por eso, por su potencial escasez y valor como sistema, merece ser considerado, valorado y conservado (Lillo y Ramos, 2010).

Es difícil terminar de escribir sobre un paisaje visual, como lo hemos hecho, y no hacer referencia a las agresiones que se presentan en el Camino y su entorno. El caminante, el peregrino busca paz, encontrarse consigo mismo, incluso a veces desconectar del espacio en el que se encuentra. En esta tesitura, el ruido es voraz, y en muchos momentos no se acoplan bien la "vista y el oído", resulta una percepción desestructurada, en relación a lo que se ve y los ruidos, y en algunos tramos también respecto a los olores. Cabe distinguir, en positivo, y en muchas partes de este tramo del camino de Santiago, sonidos y olores propios de este paisaje.

Un aspecto muy importante que conecta lo visual con las expectativas que cada caminante apuesta cuando realiza este camino está en relación con la señalización. Ni mucha ni poca, la justa, pero ¿Qué supone? En cualquier caso hay que proteger al usuario del Camino de una señalización excesiva y agresiva. "Torres, ermitas, rollos y pueblos encaramados actuaban en la Edad Media como sistemas de referencias construidos que, junto a los elementos naturales, orientaban al caminante. En este periodo la señalética de los caminos era sutil y poco profusa" (Soria y Puig, 1993). Mantengamos este criterio, establezcamos puntos o tramos de referencia visual, y contribuyamos a la posibilidad de hacer el Camino con el simple objeto de contemplar el entorno. Propongámonos restaurar espacios degradados presentes en los planos visuales cercanos y medios del Camino de Santiago, a través de algunas actuaciones como:

El control de la edificación dentro de los cascos urbanos (por ejemplo el de Navarrete), haciendo hincapié en el empleo de materiales que se integren adecuadamente en su contexto de paisaje, y manteniendo las alturas naturales y lógicas de las edificaciones tradicionales.

El control de la creación de nuevas agrupaciones urbanas cuyo carácter homogéneo resta valor al paisaje; más, si se sitúan en áreas visuales que rompen el patrón irregular del pueblo y su perfil tradicional. Sobre todo cuando el conjunto urbano lo merece.

Integrar en el paisaje las zonas construidas en las partes más elevadas de los cerros u oteros, en algunos casos recuperando las bodegas tradicionales.

Adecuar con criterios paisajísticos la zona más elevada del cerro, recuperando las bodegas tradicionales.

Y por último, y entre otros, apartar y ocultar, de las áreas visuales preferentes del Camino de Santiago, los polígonos industriales, mediante el diseño de apantallamientos vegetales, y el uso de materiales seleccionados para el caso y provocando movimientos del terreno que se integren en el paisaje.

Nota Legal
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Consejo de redacción: Agustin Hernández Aja, José Fariña Tojo, Fernando Roch Peña, Carmen de Andrés, María Cifuentes Ochoa, José Mª Ezquiaga Domínguez, Isabel González, Ramón López de Lucio, Llanos Masía, Javier Ruiz Sánchez
Secretaria: Elena García Casado

Edita:
Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio.
Escuela Técnica Superior de Arquitectura
Universidad Politécnica de Madrid
Avda. Juan de Herrera, 4
28040 Madrid

Los trabajos firmados expresan únicamente la opinión de sus autores y son de exclusiva responsabilidad, a todos los efectos legales.Ninguna parte de esta publicación puede reproducirse, o transmitirse en ninguna forma sin autorización escrita por parte de la editorial
Diseño: Desoños.
Traducción: Interlingua Traduccións S.L.
ISSN: 2174-646X
Copyright (2010): urban-e
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